
domingo, octubre 29, 2006
Gol!
4 a 1.
Nada.
Nada.
Todo lo que me vayan a decir de otros partidos perdidos o empatados, me resbala... Cuatro a uno...
PD: En mi próxima vida quiero reencarnar en Chacho Coudet.
Nada.
Nada.
Todo lo que me vayan a decir de otros partidos perdidos o empatados, me resbala... Cuatro a uno...
PD: En mi próxima vida quiero reencarnar en Chacho Coudet.
viernes, octubre 27, 2006
Naturaleza, muerta
Así, sin repetir y sin soplar...
cincuenta formas efectivas de matar una, dos, tres, mil... todas las hijas de puta calandrias hinchapelotas que a las cuatro exactas de la mañana se llaman unas a otras en mi ventana... durante, mínimo, dos horas.
No, no es un juego de viernes, es temporada de celo.
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Te odio pájaro del demonio, sabelo.
cincuenta formas efectivas de matar una, dos, tres, mil... todas las hijas de puta calandrias hinchapelotas que a las cuatro exactas de la mañana se llaman unas a otras en mi ventana... durante, mínimo, dos horas.
No, no es un juego de viernes, es temporada de celo.
AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Te odio pájaro del demonio, sabelo.
martes, octubre 24, 2006
El Don de la Oportunidad
El don de la oportunidad fue una saga grandiosa qeu hicimos con Chris en otro sitio en otra oportunidad.
Y, antes de que protesten, les aviso que este post no tiene peso por su propio contenido, sino por el recuerdo de lo dicho.
Ayer me fui a poner la vacuna contra la rubeola, esa de la Campaña Nacional.
Ayer fue 23 de octubre. Si pensamos que la campaña es del 1 de septiembre al 31 de octubre, no les tomará mucho trabajo concluír que me esmeré por encontrar excusas para dejar casi hasta último momento, y en realidad fui porque tenía que ir al sanatorio por otra cosa y blaaaaaaaaaa
blaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
blaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
No me gustan las vacunas (no, no hagan chistes que no sorprenden a nadie, por favor). No me gustan pero para nada.
De hecho, aquella vez que me agarré los dedos con un ventilador de techo, sufrí más con la antitetánica que con el susodicho ventilador.
Bueno, pero fui y punto.
Cuando vuelvo.
Mucho más tarde.
A la noche
Encuentro un mail en mi casillero de una agrupación de "fanáticos" donde dicen que tal vacuna no es más que un macabro plan del gobierno y la iglesia para esterilizar a las mujeres impulsado por el Banco Mundial para todo latinoamérica.
JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
JA digo ahora, porque, te juro, anoche, por un segundo, se me cayó el alma al piso.
Eso
Queso.
Y, antes de que protesten, les aviso que este post no tiene peso por su propio contenido, sino por el recuerdo de lo dicho.
Ayer me fui a poner la vacuna contra la rubeola, esa de la Campaña Nacional.
Ayer fue 23 de octubre. Si pensamos que la campaña es del 1 de septiembre al 31 de octubre, no les tomará mucho trabajo concluír que me esmeré por encontrar excusas para dejar casi hasta último momento, y en realidad fui porque tenía que ir al sanatorio por otra cosa y blaaaaaaaaaa
blaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
blaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
No me gustan las vacunas (no, no hagan chistes que no sorprenden a nadie, por favor). No me gustan pero para nada.
De hecho, aquella vez que me agarré los dedos con un ventilador de techo, sufrí más con la antitetánica que con el susodicho ventilador.
Bueno, pero fui y punto.
Cuando vuelvo.
Mucho más tarde.
A la noche
Encuentro un mail en mi casillero de una agrupación de "fanáticos" donde dicen que tal vacuna no es más que un macabro plan del gobierno y la iglesia para esterilizar a las mujeres impulsado por el Banco Mundial para todo latinoamérica.
JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
JA digo ahora, porque, te juro, anoche, por un segundo, se me cayó el alma al piso.
Eso
Queso.
sábado, octubre 21, 2006
Juego La Scivo.
Bien.
No se las voy a complicar.
I mean... los guiones de película porno los remiten a ya saben dónde (avisen dónde porque yo no sé... soy taaaaaaaaaaaaaaaaan naif)
Disculpen, quería decir naif.
Entonces, el juego de hoy tiene que ver con eso... fantasías, situaciones, imagenes que hacen que en lugar de ratones, uno termine con elefantes en la cabeza.
Ejemplo:
- Veamos... a mí me calienta......................., emmmm, todo. Básicamente.
- También, mucho, chabón en situación de tener que disimular y mantener una conversación como si tal cosa cuando una mina se la está mamando* debajo de la mesa.
*Por cierto, no me jodan... mamada es mucho mejor que pete... Pete es una golosina de calidad dudosa de kiosco barrial.
Ahí nos vemos... y si no miran debajo del mantel.
PD: gracias al Toro por la inspiración.
No se las voy a complicar.
Fantasías. Situaciones. Imagenes... que te ratoneen.
I mean... los guiones de película porno los remiten a ya saben dónde (avisen dónde porque yo no sé... soy taaaaaaaaaaaaaaaaan naif)
Disculpen, quería decir naif.
Entonces, el juego de hoy tiene que ver con eso... fantasías, situaciones, imagenes que hacen que en lugar de ratones, uno termine con elefantes en la cabeza.
Ejemplo:
- Veamos... a mí me calienta......................., emmmm, todo. Básicamente.
- También, mucho, chabón en situación de tener que disimular y mantener una conversación como si tal cosa cuando una mina se la está mamando* debajo de la mesa.
*Por cierto, no me jodan... mamada es mucho mejor que pete... Pete es una golosina de calidad dudosa de kiosco barrial.
Ahí nos vemos... y si no miran debajo del mantel.
PD: gracias al Toro por la inspiración.
jueves, octubre 19, 2006
Centro atras...
Av. Donato Alvarez
Hoy.
Dos y quarto de la tarde.
Donato Alvarez al 900... 1000, ahí donde está la Plaza que remodelaron y que quedo de puta madre. Esa, donde se afanaron los aros de basquet en dos días.
Contingente de colegio.
Faaaaaaaaaaaa. Contingente. Digamos, un grado.
Quinto.
Pará, pará... en quinto estan los de diez años? Sí, exacto. Quinto, cuarto, más abajo no. Sexto tampoco. No, ni ahí un Séptimo (Gerlo).
Vienen cruzando la plaza.
Serán cuántos? Veinte. Dieciocho como para no redondear y ser verosímil.
Encabeza una vieja de colegio.
Si me das a elegir. Profesora de plástica que los sacó a dibujar el paisaje.
Pero vieja.
Y amargada.
Muy.
Pelo gris.
Pollera gris, más larga que el largo guardapolvo blanco Ala.
Mitad de la cuadra. La vieja espera. Donato Alvarez ahí es de una sola mano. Mira. Se para en la mitad de la calle y les hace seña de que crucen.
Al mismo tiempo les grita que esperen en la vereda del otro lado a los que van cruzando primeros.
Vereda por la que yo vengo caminando alegremente desde Rivadavia al 4000, con una carpeta amarilla en la mano.
Espero que se agrupen y terminen de cruzar para no meterme en el medio.
La vieja farfulla: si estoy parada pasan por adelante mio, no por atrás... además... ustedes... no saben andar por la calle? no esperan, no obedecen órdenes, no salen nunca?
nene...
juraría que con pecas, pero desde atrás no le ví la cara
en tono audible.
para todos.
Sí, salimos, pero cruzamos en el semáforo...
Gol de media cancha. Qué digo media... golazo. Carcajadas sonoras.
Cuatro cuadras exactas más allá, en una esquina, me cruzo de frente con lo que probablemente sea el tipo real más lindo del mundo. Pero eso es otro cantar.
Hoy.
Dos y quarto de la tarde.
Donato Alvarez al 900... 1000, ahí donde está la Plaza que remodelaron y que quedo de puta madre. Esa, donde se afanaron los aros de basquet en dos días.
Contingente de colegio.
Faaaaaaaaaaaa. Contingente. Digamos, un grado.
Quinto.
Pará, pará... en quinto estan los de diez años? Sí, exacto. Quinto, cuarto, más abajo no. Sexto tampoco. No, ni ahí un Séptimo (Gerlo).
Vienen cruzando la plaza.
Serán cuántos? Veinte. Dieciocho como para no redondear y ser verosímil.
Encabeza una vieja de colegio.
Si me das a elegir. Profesora de plástica que los sacó a dibujar el paisaje.
Pero vieja.
Y amargada.
Muy.
Pelo gris.
Pollera gris, más larga que el largo guardapolvo blanco Ala.
Mitad de la cuadra. La vieja espera. Donato Alvarez ahí es de una sola mano. Mira. Se para en la mitad de la calle y les hace seña de que crucen.
Al mismo tiempo les grita que esperen en la vereda del otro lado a los que van cruzando primeros.
Vereda por la que yo vengo caminando alegremente desde Rivadavia al 4000, con una carpeta amarilla en la mano.
Espero que se agrupen y terminen de cruzar para no meterme en el medio.
La vieja farfulla: si estoy parada pasan por adelante mio, no por atrás... además... ustedes... no saben andar por la calle? no esperan, no obedecen órdenes, no salen nunca?
nene...
juraría que con pecas, pero desde atrás no le ví la cara
en tono audible.
para todos.
Sí, salimos, pero cruzamos en el semáforo...
Gol de media cancha. Qué digo media... golazo. Carcajadas sonoras.
Cuatro cuadras exactas más allá, en una esquina, me cruzo de frente con lo que probablemente sea el tipo real más lindo del mundo. Pero eso es otro cantar.
miércoles, octubre 18, 2006
Quimaza!
Hace un par de meses que estoy laburando en plena calle Corrientes*
que maza!
*dando clases de Ceremonial y Protocolo, claro, pero esos son detalles ínfimos.
que maza!
*dando clases de Ceremonial y Protocolo, claro, pero esos son detalles ínfimos.
martes, octubre 17, 2006
Cualquiercosa!
Hoy me levanté con ganas de campo.
Pero ojo, no de campo campo, con olor a vaca y moscas subando y toda esa cosa. Ganas de campo, ponele estancia de vacaciones. Algo así. Una onda medio rústica, pero rústica a propósito. Con paredes de ladrillos a la vista y esas bachas de baño que están por fuera, pero con agua caliente y todo eso.
En realidad la culpa fue del trinar de uno o dos pájaros. Lo demás fue divague. Porque, de repente, ahí estaba yo, en mi día de campo de posada cuatro estrellas, con pisos de madera crujiente y cubrecamas mullido.
Y re daba para desayuno casero, con unos jarrones de café con leche en un comedor de ventanales enormes y verde interminable.
Un martes de pantalón de lino, ponele beige o chocolate y la musculosa del otro color, pero con un sweater a la mañana porque el vientito era como así, vientito de mimos.
Te aseguro que tenía mi día de campo perfecto. Hasta flashee con el mapa que me daban en el mostrador caoba de la posada, para ir a recorrer la zona... y sí, había, al menos, un arroyo. Pero flashee tan mal que hasta me hormigueó la palma de la mano derecha cuando pensé en darle la mano a Joa con la gorrita puesta al revés y la cajita de un Cepita recién comprado en la mochila.
Fa! Y no sé cómo, volvíamos, ponele a las seis, en medio de una de esas tormentasdeveranoqueparecenelfindelmundo. Justo, justo, para que Él se asomara por la ventana de la habitación y acto seguido nos gritara que no, que no nos bañáramos aún, que salía el sol... y, claro, de cabeza a la pileta que era tremendamente azul, y el agua, zarpada en fría, para qué te voy a mentir. Pero el frío se te pasaba, ponele a los diez minutos, y después no te sacaba nadie de ahí. No. NAdie. No, ni siquiera cuando se nos arrugaron todos los dedos.
Y ahí, hasta las nueve... nueve y media. Para no llegar tan tarde al restaurante ese en el que, claro, la mina que te atiende es la hija de la señora de la cocina, y el tipo de la caja de bigotes es el padre y te insisten tanto en las bondades de las pastas caseras... que estuve como 15 minutos para decidir, porque yo había ido con la idea fija de un churrasco con mixta...
y...
y ahí, justo ahí llegué al trabajo.
Una lástima, seguro que a la noche, el polvo hubiese sido de película.
Pero ojo, no de campo campo, con olor a vaca y moscas subando y toda esa cosa. Ganas de campo, ponele estancia de vacaciones. Algo así. Una onda medio rústica, pero rústica a propósito. Con paredes de ladrillos a la vista y esas bachas de baño que están por fuera, pero con agua caliente y todo eso.
En realidad la culpa fue del trinar de uno o dos pájaros. Lo demás fue divague. Porque, de repente, ahí estaba yo, en mi día de campo de posada cuatro estrellas, con pisos de madera crujiente y cubrecamas mullido.
Y re daba para desayuno casero, con unos jarrones de café con leche en un comedor de ventanales enormes y verde interminable.
Un martes de pantalón de lino, ponele beige o chocolate y la musculosa del otro color, pero con un sweater a la mañana porque el vientito era como así, vientito de mimos.
Te aseguro que tenía mi día de campo perfecto. Hasta flashee con el mapa que me daban en el mostrador caoba de la posada, para ir a recorrer la zona... y sí, había, al menos, un arroyo. Pero flashee tan mal que hasta me hormigueó la palma de la mano derecha cuando pensé en darle la mano a Joa con la gorrita puesta al revés y la cajita de un Cepita recién comprado en la mochila.
Fa! Y no sé cómo, volvíamos, ponele a las seis, en medio de una de esas tormentasdeveranoqueparecenelfindelmundo. Justo, justo, para que Él se asomara por la ventana de la habitación y acto seguido nos gritara que no, que no nos bañáramos aún, que salía el sol... y, claro, de cabeza a la pileta que era tremendamente azul, y el agua, zarpada en fría, para qué te voy a mentir. Pero el frío se te pasaba, ponele a los diez minutos, y después no te sacaba nadie de ahí. No. NAdie. No, ni siquiera cuando se nos arrugaron todos los dedos.
Y ahí, hasta las nueve... nueve y media. Para no llegar tan tarde al restaurante ese en el que, claro, la mina que te atiende es la hija de la señora de la cocina, y el tipo de la caja de bigotes es el padre y te insisten tanto en las bondades de las pastas caseras... que estuve como 15 minutos para decidir, porque yo había ido con la idea fija de un churrasco con mixta...
y...
y ahí, justo ahí llegué al trabajo.
Una lástima, seguro que a la noche, el polvo hubiese sido de película.