
lunes, abril 30, 2007
Nota Mental
En mi próxima vida, tengo que ser: Pediatra
O, en su defecto, adoptar hijos grandes.
En cuyo caso quizá deba ser psicologa.
Bueno, de seguro debería ser mucho menos prejuiciosa.
Pero no les prometo nada.
Tampoco vamos a estar pidiendole peras al olmo.
O, en su defecto, adoptar hijos grandes.
En cuyo caso quizá deba ser psicologa.
Bueno, de seguro debería ser mucho menos prejuiciosa.
Pero no les prometo nada.
Tampoco vamos a estar pidiendole peras al olmo.
martes, abril 24, 2007
300!
Faaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
lo que era ese cacho e bestia
(El Groncho en "El Groncho y la Dama")
Apreciaciones Personales (personalísimas) sobre 300:
* Uno, en casi dos horas, se puede enamorar 5 veces, de 5 personas distintas y no exagerar.
* En el mismo tiempo, se pueden derramar entre 16 y 17 litros de baba.
* En mi próxima vida TENGO QUE ser espartana. En la medida de lo posible, debería llamarme Gorgo y ser reina.
* Leónidas está tan bueno como Aragorn. Gerard Butler está mil veces más bueno que Viggo. Butler está mil veces más bueno que cualquier mortal que recuerde en este momento.
* La música de esta película, así como lo que hicieron con la fotografía y (permitanme) el uso de la semiótica es grandioso.
* Sé que hay quilombo con el mensaje de esta película, pero no discuto sobre eso en un lugar tan poco serio. Es más, no discuto sobre eso.
* Todo lo que se me ocurre decir sobre "Astinos" y "Stelio" es prohibidísimo para menores.
* Las pelotas del verdadero rey Leónidas (licencias cinematográficas aparte) deben haber sido del tamaño de cocos. Con perdón de la sutileza.
* Encamarte con Dominic West no es sacrificio. Jamás.
* El héroe grupal (Chris dixit), el discurso testosterónico. Los buenos buenísimos que matan
rinocerontes con un solo golpe de lanza y todo el verosímil épico a mí me sigue rompiendo la cabeza. Si no me levanté como un resorte de la butaca es porque no tenía una espada a mano.
*Sí, es verdad, le robaron cosas a LOTR. No, no me importa en lo más mínimo.
* De un momento para otro las cosas que se me ocurren decir sobre "Stelios" y "Astinos" van a pasar a ser prohibidas para mayores de 25 años. Con reservas.
* Faramir!!!!!!! Por dios. Cómo me gusta el inglés no yanquie. Pero además este chabón tiene toda la fuerza cuando habla. Toda. Toda. Además: es Faramir!
* Lo del AU AU, la cena en el infierno, y esto es esparta, rankean en el podio de frases.
Listo chau, si buscan el remate del post, esperan, mínimo, a que vuelva del cine. Esta película no es para ver una sola vez.
miércoles, abril 11, 2007
Eso no se hace
Es de Mex Urtizberea, salió en La Nación, es taaaaaaaaaan clara.
Mex Urtizberea. El lector primario
Pegarle a un maestro
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.
Por Mex Urtizberea
Para LA NACION
Mex Urtizberea. El lector primario
Pegarle a un maestro
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.
Por Mex Urtizberea
Para LA NACION